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Desde que Carlos III
allá en el siglo XVIII instituyese en todo el reino la obligatoriedad
de ofrecer con las bebidas alcohólicas una pequeña ración de comida en
las horas inmediatamente anteriores a las comidas del día se ha mantenido
esta tradición con un respeto más o menos riguroso en los bares y tabernas
de Madrid.
En otras ciudades de nuestra geografía también se respeta la costumbre,
pero desgraciadamente las modalidades de tapeo incluyen en algunos casos
pagar por ello. No son sin embargo muchos los lugares donde se realiza
así tan singular y a la vez benefactora costumbre pero en ellos, por otra
parte ,se puede gozar de un pincho con una elaboración distinguida.
Estamos asistiendo a una vuelta a la costumbre del tapeo, costumbre que
solo seguía manteniéndose entre un sector de la población ya entradito
en edad y que ahora se amplia hacia la juventud menos castiza, ya que
la castiza nunca lo abandonó. En las capitales de provincia y pueblos
nunca se abandonó la sana costumbre pero en Madrid la proliferación de
"bares modernos" frente a la tasca de toda la vida puso de moda los cacahuetes,
las pipas, los quicos y demás género de frutos secos y variantes.
De nuevo los "bares modernos" han cambiado su filosofía y ahora ofrecen
una cocina de tapas elaboradas con las cuales manchar las inmaculadas
corbatas de sus clientes y esto ha desencadenado un nuevo fenómeno de
tapeo virtual en el cual la anchoa enrollada en una aceituna sustituye
al pincho de tortilla de doscientos gramos y en el cual el minibocadillo
sustituye a la cazoleta de callos o de oreja. Esta sección nace con el
propósito de mostrar todos aquellos locales que se hacen dignos de respeto
por su especial cuidado respecto al pincho castizo y la vianda grasienta
así como por su exquisita habilidad en el tirado de la caña .
Hemos llamado a la sección tapas versus garrafa
ya que la frase encierra una filosofía de avituallamiento
global.
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Este local,
situado en el centro mas puramente centrico de Madrid es la
tasca heterodoxamente castiza por excelencia.
Multiracial y multicultural lo gallego se mezcla con la música
de la Rep.Dominicana en su interior, el sitio perfecto para
ver un partido...olor a rancio..camareros sucios y pinchos
a mansalva ,verdaderamente abundantes. Trato especial a parroquianos
que traen nuevos amigos, te ceban........
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Otro
grandísimo bar en pleno Madrid, lo mejor de él
son sin duda sus raciones y lo peor el hecho de que no abra
sus puertas entre semana.Un verdadero santuario del colesterol
y las grasas ibéricas en su faceta más marinera.
Los mejillones que hace este hombre no son descriptibles,
hay que comerlos..
La oreja es una delicia, un plato muy generoso
por 375 pts y los vinillos, que quizá sea de lo más
flojo, son muy permisivos dejándote fácilmente
alcanzar la decena de rondas.
Las concesiones a la limpeza tampoco son el fuerte de esta
casa, pero nosotros no vamos a los bares a hacer la prueba
del algodón............
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